3º A de PRIMARIA

LA ILUSIÓN DE PABLO

Érase una vez un niño que se llamaba Pablo y que quería como regalo de Reyes un gatito. Era lo único que pedía porque el gato era su animal preferido.
Un día que estaba jugando en el parque se hizo una herida en la pierna con una piedra y empezó a llorar. En el parque estaba un señor con una barba blanca muy larga sentado en un banco. Pablo gritaba tanto que el señor le preguntó: ¿Qué te pasa?, ¿Por qué lloras? Y Pablo le contestó: ¡ Es que me he hecho daño con esa piedra y estoy sangrando!
El señor le miró y le dijo que le enseñara la herida. Pablo se la enseñó y el señor de la barba blanca la tocó con dos dedos con mucho cuidado y cuando los quitó la herida había desaparecido.
El niño le dio las gracias y se fue muy contento para su casa. Se lo contó a sus padres, pero los padres no se lo creyeron.
Pasados tres días llegó el día tan esperado, el día de los Reyes Magos.
Cuando se levantó, Pablo fue corriendo al árbol de Navidad a ver los regalos que tenía, pero cuando ya los tenía todos abiertos se dio cuenta de que los Reyes Magos no le habían dejado el gatito que tanto quería. Muy triste se fue al parque a jugar en los columpios. Cuando llegó al parque se dio cuenta de que estaba el señor que había sido tan bueno con él y fue hasta donde el señor estaba. Al verlo, el señor le preguntó porque estaba tan triste en un día como aquel y Pablo le contó que los Reyes no le habían dejado el gatito que tanto quería. El señor le dijo que a lo mejor no había mirado bien todos los regalos y Pablo le dijo que sí. Entonces el señor le aconsejó que cuando llegara a su casa volviera a mirarlos.
Pablo así lo hizo y cuando llegó a su casa vio que había un regalo sin abrir y cuando lo abrió se encontró con el gatito más bonito que nunca había visto y además dentro de la caja había un trozo de papel escrito. Pablo lo cogió y ponía: Con todo el cariño del Rey Melchor, tu amigo del parque.

Tamar Buelta Santiago
3ºA PRIMARIA

3º B de PRIMARIA

UN PASTOR FELIZ


Había una vez un pastor que vivía en una cabaña algo alejada del pueblo, cercana a las montañas.
Tenía cinco ovejas, un caballo, un buey y un perro que le hacían compañía, pero no era muy feliz, porque siempre estaba solo.
Cerca de allí, había una vieja iglesia, donde hacía mucho tiempo que no se decía misa, porque sus paredes estaban casi cayéndose.
Un día, el pastor que estaba aburrido, se le ocurrió bajar al pueblo y hablar con sus viejos amigos para que le ayudaran a llevar las piedras con las que reconstruir las paredes de la vieja iglesia.
Así entre todos terminaron la iglesia, y por fin llegó la Navidad y otra vez se pudo decir misa en la vieja iglesia y así el pastor se puso muy contento, porque el día de Navidad todas las personas del pueblo subieron a celebrar el nacimiento del Niño Jesús a la vieja iglesia.
Y desde entonces, el pastor se dedica a cuidar la iglesia para que puedan celebrarse en ella muchas Navidades.

 

Marcos Javier Arroyo Carballo
3ºB PRIMARIA