JOSE ANGEL BAYO VEGA 2º E S O A


Colegio Diocesano San Ignacio

 

NAVIDAD CON SEBASTIÁN

Había un pueblo situado en las montañas del norte de un país donde había muchos niños.
Al colegio del pueblo iban todos los niños y niñas del pueblo, pues sólo había uno.
Había llegado diciembre y la nieve apareció también en el pueblo. Durante el recreo, los niños muy contentos con la nieve, se pusieron a jugar con ella. De repente pensaron: “¿Por qué no construimos un muñeco de nieve en la plaza que tenemos al lado del colegio?”. A todos les pareció una idea estupenda. Se pusieron a construirlo y como tuvieron que volver a clase decidieron terminarlo después de merendar. Les quedó estupendo, nunca les había salido mejor, tanto es así que le vistieron y le pusieron nombre, “Sebastián”. Estaban tan orgullosos del muñeco (Sebastián) que habían creado que todas las tardes jugaban junto a él y luego se pasaban un rato charlando de sus cosas sentados en los bancos de la plaza.
Los niños no lo sabían pero los Reyes Magos que estaban preparando la campaña de Navidad y se dieron cuenta de lo que sucedía, decidieron darle a Sebastián el poder de tener memoria para que les contase cuales eran los deseos de cada niño.
Llegó la noche de Reyes y todos los niños del pueblo limpiaron sus zapatos, como es la costumbre, para que los Reyes les dejaran allí sus juguetes.
Pablo que era un niño rico, recibió sus juguetes caros, la gran sorpresa, fue que sus padres estuvieron junto a él todo el día, pues normalmente no lo hacían porque estaban separados y pasó un día muy feliz.
Eduardo recibió los juguetes que había pedido, pero su sorpresa fue que un grupo de niños de su barrio le llamaron para jugar, pues como era muy tímido tenía pocos amigos.
Marta recibió pocos juguetes, pues sus padres eran pobres, pero se encontró con la sorpresa de que Ana que había recibido dos regalos repetidos se presentó en su casa, para regalárselos.
Juan y Carlos que habían sido bastante traviesos recibieron algo de carbón, algún regalo y tuvieron la sorpresa de que sus abuelos a los que veían poco, pues no vivían en el mismo pueblo, les fueron a visitar.
Esther y Luisa que eran gemelas, solían recibir pocos juguetes pues todo lo tenían que repartir, esta vez recibieron más juguetes que nunca, pues se habían esforzado mucho en sus estudios.
Javier además de sus juguetes, recibió la noticia de que sus primos se venían a vivir al pueblo, pues a su tío le daban trabajo allí, y se puso muy feliz porque les echaba mucho de menos.
Y así todos los niños de ese colegio recibieron alguna sorpresa que les alegro mucho, además de sus juguetes. Gracias a Sebastián que había escuchado sus conversaciones mientras jugaban junto a él.
Terminó el invierno y se fue el frío y la nieve, Sebastián se derritió y los niños se pusieron muy tristes, pues se habían dado cuenta de que les había traído mucha suerte, y decidieron que a partir de ahora, esa plaza para ellos se llamaría Sebastián, y cada tarde se reunirían allí para jugar, y volverían a construirlo la próxima Navidad.


JOSE ANGEL BAYO VEGA 2º E S O A

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