MARIAN RIBOSA PAYERO 3º B ESO


Colegio Diocesano San Ignacio

 

CUENTO DE NAVIDAD

Aún recuerdo cuando tenía 18 años y salí del orfanato que me acogió desde cuando mi mente puede recordar. La dueña del orfanato había conseguido un trabajo para mí en una tienda, en la ciudad.

Todavía recuerdo ese día, cuando a mi espalda se cerraron las puertas de ese lugar que había sido mi hogar y que ahora convertida en una mujer decía adiós para no volver nunca.

Solo una vía de tren me separaba de mi destino. Yo no que ría ir a esa tienda, quería vivir mi vida y ahí estaba a los pies de esa vía sin saber que hacer, la cruzo y me dirijo a ser la dependienta de una aburrida tienda o buscar una familia que me quiera.

¿Vas a cruzarla, o te vas a quedar ahí parada?.

¿Qué? – me extrañe - ¿Quién eres?

- Irvine – me respondió – tranquila no voy a hacerte daño, te vi pensativa, preocupada ...¿Necesitas ayuda?.
No sabia si responderle y pasar o pedir ayuda y desahogar mi desesperación. Le miré a los ojos, eran preciosos, amigables, tiernos, nunca más vi unos ojos iguales.
- No, le respondí – ya casi es Navidad no tienes con quien pasarla
- No, ¿y tú?
- No- le contesté

Sin darnos cuenta cruzamos juntos la vía, la cruce con miedo, no quería ese futuro que supuestamente me esperaba. Pero todo cambiaria con la llegada de Irvine.
Al llegar a la ciudad le pregunté
-¿De donde eres?
-Que importa eso, y ahora si no te importa ¿podemos cambiar de tema?
Hablamos y hablamos, ahora no recuerdo de que pero hay algo de lo que si me acuerdo: pasábamos delante de una tienda de televisores, de aquella el que tenia uno era rico, nos llamó la atención y nos paramos a mirar el escaparate. Emitían una película romántica .
-¿Estarán realmente enamorados esos dos?- preguntó Irvine
- No, es sólo una película, ademas parece que no se soporten, llevan casí cinco minutos peleándose.
- ¿Es que eso no es amor?
- No, el amor verdadero consiste en encontrar a alguien con quien soportes estar más de diez minutos seguidos.
- A todo esto, ¿sabes cuándo nació el primer amor verdadero?, nació hace más de mil años, de la forma más humilde que puedas imaginar.
- Si, pero en estos tiempos es imposible ver nacer un amor verdadero- me entristecí.
- ¿Cuánto te apuestas?
- Contigo mejor nada.
Empezó a anochecer y tenia frío, Irvine se dio cuenta y me rodeo con sus brazos, fuerte pero firmemente y me susurró: “Ya falta poco”. Entonces no entendí nada, y tampoco le di importancia. Sin darme cuenta me enamoré de un muchacho misterioso al que no conocida de nada.
Llegó el 25 de Diciembre todo el mundo lo celebraba en sus casas con su familia, y yo estaba triste, pero Irvine siempre me hacía reír con alguna de sus tonterías infantiles. Sin duda le amaba y pensaba pasar el resto de mi vida junto a él.
Oscureció. Mientras caminábamos Irvine paró delante de una casa y me dijo:
-Te esperan
Yo no comprendía nada. Me abrazó. Me dijo que tenía que irse, yo no creía lo que decía, pero casi llorando dijo:
- Ves como si existe el amor verdadero.
- Estas de broma, ¡Pero si te vas donde vas a ir!.¡No puedes dejarme aquí sola!
- No estas sola
- ¿Es necesario que te vayas?
- Sí
- ¡¿Dónde iras?!, ¡¿Dónde debo ir a buscarte?!
- A un lugar donde pueda cuidar de ti hasta que volvamos a vernos. Y no me busques, sería inútil
NO entendía nada. Me abrazó, me cogió la cara entre sus manos, me besó y dio media vuelta. Yo le sujete, le grité que por favor no se fuera, pero se escurrió de entre mis manos y se marchó. En ese momento empezó a nevar. Detrás de mi se abrió la puerta, miré hacía ella, volví a mirar para encontrarle en lo lejos de la calle pero había desaparecido, ni rastro de él.
En al casa vivían dos ancianos, me acogieron durante toda la Navidad pero nos cogimos tanto cariño que al final me quedé con ellos para siempre.
-¿Abuelita, y nunca más volviste a verlo?
- No cariño, nunca más volví a verlo
- ¿ Y cómo sabes que está vivo y que aún te quiere?
- Porque aquella Navidad nevó, nunca había caído un solo copo de nieve en esta ciudad hasta que él vino.
Lo sé porque sus ojos eran claros como la nieve, y al mirarlos un escalofrió me recorría el cuerpo.
- Y Quién era?
- No lo sé cariño, sólo se que todavía le quiero y que me dio una vida llena de esperanzas y sueños. El me ayudó sin yo pedírselo y sin pedir nada a cambio.
- Entonces........ ¿ Es como un ángel de la guarda?
- Sí, es como un ángel de la guarda que cuida de mi hasta que volvamos a vernos.

MARIAN RIBOSA PAYERO 3º B ESO

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