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Aún recuerdo cuando tenía 18 años
y salí del orfanato que me acogió desde cuando
mi mente puede recordar. La dueña del orfanato había
conseguido un trabajo para mí en una tienda, en la
ciudad.
Todavía recuerdo ese día, cuando a mi espalda
se cerraron las puertas de ese lugar que había sido
mi hogar y que ahora convertida en una mujer decía
adiós para no volver nunca.
Solo una vía de tren me separaba de mi destino.
Yo no que ría ir a esa tienda, quería vivir
mi vida y ahí estaba a los pies de esa vía
sin saber que hacer, la cruzo y me dirijo a ser la dependienta
de una aburrida tienda o buscar una familia que me quiera.
¿Vas a cruzarla, o te vas a quedar ahí parada?.
¿Qué? – me extrañe - ¿Quién
eres?
- Irvine – me respondió – tranquila no voy a hacerte
daño, te vi pensativa, preocupada ...¿Necesitas
ayuda?.
No sabia si responderle y pasar o pedir ayuda y desahogar
mi desesperación. Le miré a los ojos, eran
preciosos, amigables, tiernos, nunca más vi unos
ojos iguales.
- No, le respondí – ya casi es Navidad no tienes
con quien pasarla
- No, ¿y tú?
- No- le contesté
Sin darnos cuenta cruzamos juntos la vía, la cruce
con miedo, no quería ese futuro que supuestamente
me esperaba. Pero todo cambiaria con la llegada de Irvine.
Al llegar a la ciudad le pregunté
-¿De donde eres?
-Que importa eso, y ahora si no te importa ¿podemos
cambiar de tema?
Hablamos y hablamos, ahora no recuerdo de que pero hay algo
de lo que si me acuerdo: pasábamos delante de una
tienda de televisores, de aquella el que tenia uno era rico,
nos llamó la atención y nos paramos a mirar
el escaparate. Emitían una película romántica
.
-¿Estarán realmente enamorados esos dos?-
preguntó Irvine
- No, es sólo una película, ademas parece
que no se soporten, llevan casí cinco minutos peleándose.
- ¿Es que eso no es amor?
- No, el amor verdadero consiste en encontrar a alguien
con quien soportes estar más de diez minutos seguidos.
- A todo esto, ¿sabes cuándo nació
el primer amor verdadero?, nació hace más
de mil años, de la forma más humilde que puedas
imaginar.
- Si, pero en estos tiempos es imposible ver nacer un amor
verdadero- me entristecí.
- ¿Cuánto te apuestas?
- Contigo mejor nada.
Empezó a anochecer y tenia frío, Irvine se
dio cuenta y me rodeo con sus brazos, fuerte pero firmemente
y me susurró: “Ya falta poco”. Entonces no entendí
nada, y tampoco le di importancia. Sin darme cuenta me enamoré
de un muchacho misterioso al que no conocida de nada.
Llegó el 25 de Diciembre todo el mundo lo celebraba
en sus casas con su familia, y yo estaba triste, pero Irvine
siempre me hacía reír con alguna de sus tonterías
infantiles. Sin duda le amaba y pensaba pasar el resto de
mi vida junto a él.
Oscureció. Mientras caminábamos Irvine paró
delante de una casa y me dijo:
-Te esperan
Yo no comprendía nada. Me abrazó. Me dijo
que tenía que irse, yo no creía lo que decía,
pero casi llorando dijo:
- Ves como si existe el amor verdadero.
- Estas de broma, ¡Pero si te vas donde vas a ir!.¡No
puedes dejarme aquí sola!
- No estas sola
- ¿Es necesario que te vayas?
- Sí
- ¡¿Dónde iras?!, ¡¿Dónde
debo ir a buscarte?!
- A un lugar donde pueda cuidar de ti hasta que volvamos
a vernos. Y no me busques, sería inútil
NO entendía nada. Me abrazó, me cogió
la cara entre sus manos, me besó y dio media vuelta.
Yo le sujete, le grité que por favor no se fuera,
pero se escurrió de entre mis manos y se marchó.
En ese momento empezó a nevar. Detrás de mi
se abrió la puerta, miré hacía ella,
volví a mirar para encontrarle en lo lejos de la
calle pero había desaparecido, ni rastro de él.
En al casa vivían dos ancianos, me acogieron durante
toda la Navidad pero nos cogimos tanto cariño que
al final me quedé con ellos para siempre.
-¿Abuelita, y nunca más volviste a verlo?
- No cariño, nunca más volví a verlo
- ¿ Y cómo sabes que está vivo y que
aún te quiere?
- Porque aquella Navidad nevó, nunca había
caído un solo copo de nieve en esta ciudad hasta
que él vino.
Lo sé porque sus ojos eran claros como la nieve,
y al mirarlos un escalofrió me recorría el
cuerpo.
- Y Quién era?
- No lo sé cariño, sólo se que todavía
le quiero y que me dio una vida llena de esperanzas y sueños.
El me ayudó sin yo pedírselo y sin pedir nada
a cambio.
- Entonces........ ¿ Es como un ángel de la
guarda?
- Sí, es como un ángel de la guarda que cuida
de mi hasta que volvamos a vernos.
MARIAN RIBOSA PAYERO 3º
B ESO
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