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Noemí era una niña que vivía en una
aldea de pastores, y todos los días iba con su padre
al campo para que las ovejas pastaran.
Mientras, su madre se quedaba en casa ordeñando a
las vacas y preparando el queso y el pan.
De todo el rebaño de ovejas había una a la
cual Noemí le tenía un especial cariño:
Lana. Era una ovejita pequeña, traviesa y juguetona,
pero lo que más se podría destacar de ella
era su color tan blanco como la nieve, y su larga lana muy
suave. A Lana casi nunca la esquilaban porque tenía
una lana ondulada y muy bonita. Noemí y ella se lo
pasaban muy bien juntas, eran grandes amigas.
Había cuatro perros que guiaban el ganado: Luz, Zar,
Moro y Sultán, los cuatro eran grandes y fuertes
para proteger al ganado contra los lobos.
En los tiempos antiguos los profetas habían anunciado
que el Niño Jesús nacería en Belén
y un ángel se lo anunciaría a los pastores.
Desde que Noemí lo supo esperaba muy contenta ese
día en el que el hijo de Dios nacería: 25
de Diciembre.
Un día su padre le dijo a Noemí:
-¿Sabes qué día es hoy?
-Pues… no caigo, un día como otro cualquiera, supongo
-Dijo Noemí.
-Hoy es 24 de Diciembre
-¡Es verdad, mañana nacerá el Niño
Jesús! ¡ que bien ¡
Aquel día, desayunaron la leche de la mejor vaca
que tenían (se llamaba Navarra ), porque aquel, era
un gran día:¡Iba a nacer el niño Jesús!
Cuando acabaron de desayunar se fueron al establo de su
ganado para llevarlo al prado a pastar. Noemí, su
padre y su madre se habían levantado antes de lo
normal, y por eso el ganado no se había despertado
todavía ¡ qué ovejas más dormilonas!
, pero como son unas “tragonas” y les gusta la hierba fresca
se espabilaron antes de que Noemí pudiera contar
hasta tres.
Después, todos juntos partieron hacia las montañas.
Cuando llegaron a los verdes prados, vieron de lejos unas
brillantes luces, eran los ángeles, que venían
a buscar a todos los pastorcillos para mostrarles el camino
el camino a Belén. Al llegar las siete de la noche
emprendieron el viaje a casa. Cenaron muy deprisa para estar
preparados para partir en cuanto llegasen los ángeles,
vendría uno por familia, y los niños aparte:
guiados por otro ángel ( que tendría que tener
mucha paciencia para aguantarlos ).
Esperaron fuera, muy emocionados , al igual que todos sus
vecinos; mientras Noemí fue a jugar con sus amigos,
y un poco más tarde llegaron los ángeles,
las familias se fueron agrupando, muy nerviosas y contentas,
al igual que los niños; era la noche que Noemí
estaba esperando.
¿Qué regalo le vas a llevar al Niño,
Noemí? – preguntó Yésica, ( su mejor
amiga)
- Es un secreto, pero creo que le va a gustar mucho, ¿
y tú , qué le vas a regalar?
- voy a llevarle un gran cántaro de leche, seguro
que tendrá hambre
¡ Vamos niños! – dijo el ángel, ¡poneos
en fila y no os separéis de mi ! sus padres se acercaron
a Noemí y le dijeron: esta es la noche que estabas
esperando, ¡DISFRUTALA!
Una vez dicho esto emprendieron el viaje a Belén.
Al fin llegaron y allí , Noemí se emocionó.
Los demás niños comenzaron a darle los regalos
al Niño mientras María decía: Sois
muy amables, pero no hacía falta que nos trajerais
nada. Los niños insistían en darles los regalos,
mientras Noemí pensaba: Mi regalo también
le va a venir muy bien, el pobrecito tiene frío.
Finalmente, se acercó al Niño, le dio un beso,
mientras la Virgen María le sonreía, y le
entregó su regalo, ¡eran una mantita y una
almohada! (las había hecho ella), (con la lana de
su ovejita favorita a la que nunca antes había esquilado:
Lana).
MARTA BARRÍOS LÓPEZ
: 5º DE PRIMARIA.
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