"CONSEJO
DE FAMILIA"
No era la primera vez que teníamos una reunión
como esta en casa, pero desde luego el consejo de
hoy iba a ser largo y discutido, y aunque me interesaba
mucho, era un fastidio, porque había quedado
con los compañeros para salir. Era final de
curso. Desde que a mi padre le había dado por
lo del consenso, debíamos ser la casa más
democrática de España, y pensar que
todo había empezado porque yo pedí que
me compraran un nuevo ordenador, ahora que lo recuerdo...
Papá, necesito un ordenador nuevo- le dije-
este ya no me vale para los nuevos juegos que están
saliendo
Mira, Juan, ya tienes un ordenador y ni siquiera tiene
dos años- me contestó pausadamente.
¡Jo! papá, enróllate- le dije.
El ordenador es para trabajar y no para jugar. Este
es suficiente.- me dijo él. Si a Manuel le
vale, a ti, también.
Pero es que mi hermano es un aburrido, sólo
lo usa para trabajar y chatear- le respondí
un poco enfadado.
¡Juan!, se acabo la discusión- gritó
él.
Si te lo hubiera pedido Manuel, seguro que le decías
que sí. Y con un portazo salí de la
habitación.
Es igual. al día siguiente volvería
a empezar otra vez. Ahora que le había pedido
lo caro, no creo que me costara mucho conseguir la
cámara digital. Ya llevábamos un montón
de meses detrás de ella, y la idea había
partido de mi padre, así que no creo que hubiera
problemas, para la excursión ya la tendría
podría llevarla.
Mi padre me despertó pronto a la mañana
siguiente y todavía no acababa de salir de
la ducha cuando ya estaba mandándome poner
la mesa.
Juan, ¿terminaste de poner la mesa?- me dijo.
Acabé de poner la mesa mientras mi hermano
entraba y se sentaba a desayunar. Le dije
Oye, Manuel, ¿sabes que papá nos va
a comprar un ordenador nuevo?
Juan, ya te dije ayer que no te lo iba a comprar-
me reprendió él.
Hombre, no te pases, aún sirve el que tenemos-
dijo mi hermano.
No, si ya sabia yo que te pondrías de su parte-
le contesté.
Yo no me pongo de parte de nadie- contestó
mi hermano. Es bastante bueno el que tenemos,¿qué
más quieres ahora?
No te das cuenta de que los juegos nuevos no me funcionan,
van demasiado lentos- le dije
Pero ya tienes dos consolas para eso, - dijo mi padre.
No necesitas un ordenador para jugar.
Mi madre acababa de entrar en la cocina con Isabel.
Déjate de tonterías- dijo ella. Hay
cosas más importantes en las que gastar el
dinero que en comprarte un ordenador, y ahora terminad
el desayuno y todos a clase.
Mi hermana Isabel se moría de risa. Cuando
mi madre ponía cara de sargento, ya se sabia,
discusión acabada.
De camino al cole, le conté a Jorge lo que
había pasado y me llevé una sorpresa
cuando me dijo que él ya tenía la cámara
de fotos nueva. Sus padres habían ido el día
anterior al hiper a comprar y vieron que estaba de
oferta. Qué suerte tiene Jorge, como es hijo
único le compran lo que quiere. Jorge me dijo
que por la tarde, al salir de clase, iríamos
a probarla. Se moría de ganas de que llegaran
las cinco, y yo tenía ganas de ver cómo
funcionaba, esta no era muy cara y quizás me
la compraran. Era más barata que la que habíamos
visto mi padre y yo. Él dijo que no podíamos
permitirnos gastar tanto dinero en una cámara,
y en eso quizás lleve razón, Manuel
en la universidad, yo en bachiller y mi hermana en
tercero de la ESO, ya eran muchos gastos. Pero la
de Jorge no era muy cara y quizás ... Ya lo
hablaríamos por la noche...
Vaya bronca que se ha montado con la historia de la
cámara, si lo sé no cuento nada; a mi
madre los ciento veinticinco euros le parecieron muy
bien, era suficiente; pero mi padre quería
algo un poco mejor y mi hermano que tuviera más
memoria, mi hermana la quería más pequeña.
Total que, cualquiera decía nada, sin cámara
y con trabajo extra, gracias a la idea que mi padre
tuvo para zanjar la discusión: “ EL CONSEJO
FAMILIAR”; cada uno tenía que buscar información
sobre las cámaras y ver cuál era la
mejor opción y el próximo fin de semana
decidiríamos cuál íbamos a comprar...
Cuatro días recogiendo folletos por las tiendas,
comparando precios, preguntando a los amigos que ya
tenían. Y después de todo eso una como
la de Jorge no me parecía una mala opción;
mañana lo comentaríamos en casa, pero
de las siete que había visto, la de mi amigo,
la mejor, seguro.
Son las diez de la noche. Toca consejo. Mi madre
está encantada, nos ha propuesto un consejo
después de cada comida, por lo rápido
que todo ha quedado recogido¡Anda, que no tiene
gracia!
Realmente el ambiente parece de lo más serio,
mi hermana sentada muy tiesa con un montón
de hojas delante. No sé qué serán.
Mi hermano viene con una carpeta debajo del brazo;
creo que lo mío va a ser lo mejor, al menos
tengo folletos para que vean cómo es; mi padre
muy en su papel a la cabecera de la mesa. Sólo
falta mamá.
Ahí llega con unas revistas en las manos, ¿para
que serán?
Por turnos empezamos a exponer la información
que hemos conseguido. Las revistas de mi madre eran
sobre fotografía digital y según eso
su elección era la que habíamos visto
mi padre y yo . Inconveniente, el precio. Es mi turno,
les enseño todos los folletos que he ido recogiendo
y les cuento lo bien que funciona la de Jorge. Está
muy bien, de momento es la mejor opción, a
ver qué traen mis hermanos.
Isabel empezó a estirar sus papeles dijo que
había entrado en la página web de la
OCU (cómo va a encontrar información
así), y que ha encontrado un análisis
completo de cámaras de fotos, frente a mis
cuatro folletos ella tiene más de 100 cámaras
con todas sus características, precios, funciones...
todo lo que necesitábamos. Caray con la niña,
y parecía tonta, quién me iba a decir
que con el ordenador que yo quería cambiar,
mi hermana consiguiera tanta información.
¿Por qué se reirá mi hermano?
¡Ala! él tiene la misma información
que mi hermana. Mi padre se está riendo, parece
que me estoy perdiendo algo. Ya entiendo. Él
tiene una revista de la Organización en la
que hablan de cámaras.
Después de leer lo que mis hermanos habían
encontrado, estamos todos de acuerdo con una de las
cámaras que la OCU recomendaba como compra
maestra; fantástico tenemos cámara.
Me pica la curiosidad por saber algo más de
esa Organización porque lo que más me
sorprende es que siempre había visto esas revistas
por casa de mi padrino, que, por lo visto, es socio
de la OCU. Siempre había pensado que eso sólo
era publicidad y que no servía para nada, ¡qué
equivocado estaba! Ahora, me doy cuenta de que me
podía haber ayudado un poco más y que
gracias a sus pruebas hemos podido elegir con más
facilidad.
Mis hermanos me han dicho que también te asesoraban
si te sale algo mal para saber como reclamar y con
quién hablar. Prometo enterarme mejor del papel
que juegan ayudándonos a todos.
... El consejo de hoy si es para comprar un ordenador,
pero esta vez sí que tengo yo la información
de la OCU y ahora, todos estamos de acuerdo en que
antes de comprar algo siempre miramos los folletos
y revistas y nos aseguramos bien, ya que ahora mi
padre se ha hecho socio y suscritor de la revista,
y comprobamos todo antes de comprarlo.
Por cierto, la cámara salió muy bien
y la excursión fue genial, no hay más
que ver las fotos, la de Jorge falló demasiado
pronto.
Autor: David Miguel
Combarros Méndez - 4º ESO A
"EL
RUMOR DE UNA HISTORIA"
Ha llegado a mis oídos el rumor
de una historia.
Dicen que es hermosa, más hermosa que un atardecer
teñido de malva.
Cuentan también, que es real, que cobró
vida porque alguien lo deseó con todo su corazón.
Dicen y comentan que se llamaba Tierra.
Que al principio solo era en sí, tierra, tierra
seca y resquebrajada, rota por la sequedad.
Que era amarilla y marrón, fea a los ojos de
cualquiera que la viera.
Pero después, ocurrió que el agua brotaba
del suelo, que germinaban las plantas, y la vida entonces,
comenzó.
Al principio eran unos seres diminutos y frágiles.
Pero la vida fue propicia y como todo ser vivo evolucionó.
La evolución y los cambios del cielo y de la
Tierra. Un puñado de vida fue extendida por
la tierra, creciendo aquí y allá para
ser pequeña al principio, para morir grandiosa
y eterna al final.
Después le fue dotada la inteligencia y entonces,
una revolución de acontecimientos se sucedieron,
unos tras otros en las edades del mundo.
Algunos sospechan que el hombre apareció cuando
la Tierra ya era madura y se había estabilizado.
Que los primeros hombres comían lo que daba
la tierra y aprendieron a dominar las bestias que
en ella había, para ser de todas su supremo
amo.
Continuó entonces la vida y el tiempo corrió
sin esperar a nadie, para dar a la historia un nombre
y un destino inevitable.
Nacieron entonces las grandes civilizaciones con grandiosos
hombres y entonces, fue entonces, cuando la avaricia
llenó el corazón del mundo.
Nadie sabe porqué ni cómo.
Quizás fue un descuido del plan trazado al
principio por no prever que el corazón del
mundo es frágil y ansía por encima de
todo el poder.
La inteligencia humana fue probada, una vez tras otra,
para comprobar entonces que no tiene limites. Que
cada día, cada año, cada edad que pasaba
la inteligencia de los hombres se sobrepasaba para
incredulidad de todos aquellos que la observamos inmóviles.
Algunos previeron una mala combinación entre
la avaricia y la inteligencia. Faltaba entonces el
poder, pero no tardaría en llegar.
Fueron inventadas las monedas, de brillos preciosos
a la luz del sol y de la luna y fueron codiciadas
y elevadas a lo más alto de los deseos del
mundo.
El dinero se fue anteponiendo poco a poco, por delante
de la vida, que no es eterna y aún nadie se
ha dado cuenta.
Continuaron pasando las edades y entonces el mundo
cambió muchas veces de pensamiento, forma y
hombres.
Las hegemonías de los pueblos se basaban en
el poder y el dinero, la inteligencia también
influía, así, quien tenía poder
y dinero podía conseguir fácilmente
la inteligencia de otros.
Mas el mundo aprendió que el poder y el dinero
corroen, y entonces los hombres se fragmentaron una
y otra vez para huir del poder. Pero las alianzas
fueron firmadas de nuevo, los hombres volvieron a
cometer los mismos errores una y otra vez.
Así, lleva siglos la humanidad. Volviendo
al eterno retorno de una sociedad que lucha por la
justicia y la igualdad, y cuando se ha derramado demasiada
sangre y el poder llega a manos de quienes han emprendido
la revuelta, el mundo vuelve a ser avaro y codicioso,
para caer de nuevo en el error.
Esta es la historia que ha llegado a mis oídos.
Es hermosa y terrible como la mar encabritada en una
tormenta de verano.
Esta es la vida y la historia que le ha tocado vivir
al hombre. Es la historia que se ha escrito y se sigue
escribiendo en las arcas de la memoria de un pueblo,
que navega sin descanso hacia un destino, para todos,
inevitable.
En siglos venideros podrán decir de mi que
“vivió en un tiempo de expansión y crecimiento,
un tiempo de esplendor para el mundo”, y que “quizás
fue afortunada por vivir en él”
A mí me ha tocado vivir una época en
la que el mundo corre sin descanso, los inventos se
suceden y la Luna ya ha sido conquistada.
El ajetreo de la sociedad mueve el mundo sin descanso,
sin parada.
Los pensamientos de los hombres, de nuevo, han cambiado,
su casa y su mundo también.
Sin embargo, el carácter de la gente sigue
vigente en nuestros días.
Las personas se pintan buenas y amables con los demás
y pintan junto a ellas a una justicia, para muchos,
invisible.
Pintan y pintan, ideas y sucesos en un gran cuadro
que a todos nosotros nos resulta mentira, pues la
avaricia y el ansia de poder no son indiferentes en
nuestra sociedad.
Vivimos un tiempo que está plagado de grandes
cosas, grandes países, grandes hombres, grandes
cantidades de kilómetros y kilómetros
de cable eléctrico que cubren las ciudades
del mundo para unirlo y separarlo a la vez.
Estos cables son inmejorables conductores de energía
e información, una información que llega
a nuestros oídos y a nuestros ojos como una
mentira gigantesca, conocida y aceptada, como lo es
la muerte, por todos.
Dejamos antaño el poder en manos de algunos
que decían saberlo manejar y que lo aceptaron
entre inclinaciones de cabeza y miradas furtivas.
Lo dejamos antaño y ahora vivimos las consecuencias
de repartir el dinero y el poder entre pocas personas
en las que nació el ansia de poder tener más.
Hoy, somos engañados, lo sabemos y nos quedamos
inmóviles con la vista hacia otro lado, para
no ver como, poco a poco, la cuerda se ata más
y más fuerte alrededor de nuestras manos.
Fue en los grandes imperios donde el pueblo estaba
oprimido.
Es hoy, por el mercado, las multinacionales y por
las grandes empresas, por quienes somos nosotros oprimidos,
exprimidos y estafados.
Fueron antaño los caballeros medievales quienes
impartían justicia en el mundo.
Y son hoy, las organizaciones las que protegen a los
consumidores y a la gente de a pie.
Las campañas publicistas son engañosas
y a veces las estafas, de proporciones gigantescas.
Son, hoy en día, muchas las formas en que
se nos engaña.
En una llamada de teléfono, en la compra de
un frigorífico, en cualquier cosa nos pueden
engañar. Y todo, por unas simples monedas,
que ya no son monedas, ni incluso papeles de colorines,
son cifras en pantallas de ordenador.
Son cifras y más cifras de millones y millones,
de cualquier moneda de cambio.
¿Y qué hacemos nosotros? Nada, porque
no podemos hacer nada.
Somos víctimas de la publicidad, de los anuncios
engañosos, de los precios bajos y de las gangas.
Somos víctimas y lo sabemos, pero no hacemos
nada porque no podemos.
Son organizaciones como la OCU, las que se encargan
de denunciar estas estafas y engaños.
Son ellas las que nos alertan de los peligros de las
estafas. Son ellas las que nos recomiendan qué
hacer ante una determinada situación.
Son ellas las que dan la cara por nosotros para hacer
que nuestras quejas se oigan bien alto.
Nos son desconocidas la mayoría de las siglas
que vemos diariamente, mas no por ello, no es reconocido
su trabajo.
Quizás, nosotros solo conocemos a esta organización
de oída, cuando viendo el Telediario oímos
decir a Susana Griso:
“Y hoy, la Organización del Consumidor ha
hecho una advertencia a…., por incumplir la oferta
que había ofrecido por sus servicios de….”
Y es, solo en estas ocasiones, cuando oímos
algo de ella. Y es entonces, cuando pensamos, “Por
lo menos hay alguien que se preocupe”
Hoy, siglo XXI, vivimos una época en la que
las compras, las rebajas y los grandes almacenes están
a la orden del día.
Podríamos clasificar nuestro mundo como una
compra-venta de absolutamente todo.
Esta característica de nuestro tiempo, ha hecho
que la sociedad esté afectada por unos abusos
por parte del mercado, que provocan grandes robos
y engaños con el único fin de tener
más y más.
Estos hechos crecerían día a día
muchísimo, si organizaciones como la OCU no
defendieran nuestros intereses y nos protegieran.
Es el dinero nuestro eje de vida, siempre lo ha sido
y siempre lo será.
No podemos negar esto, pues sería negar todo
lo dicho.
Si no existiera el dinero, quizás retrocederíamos
siglos en nuestra historia. El dinero en nuestra sociedad
ha sido y seguirá siendo una cruz y una bendición.
Pero, quizás, no esto una excusa para aprovecharse.
La OCU existe por y para el pueblo, y ésta
no dejará nunca de luchar, como no dejó
nunca Don Quijote de luchar por su amada Dulcinea.
Y puede, quizás, llegar un momento en el que
la OCU, como Don Quijote, recapacite y ya no vea gigantes
en molinos.
Pero, es que hoy, los molinos sí son gigantes
disfrazados.
…Ha llegado a mis oídos el rumor de una historia.
Dicen que es real, como un amanecer frío y
gris de invierno.
Cuentan también…
Autora: Cora Librán
López - 3º ESO
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