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"Consejo de Familia" trabajo premiado en el Concurso Literario OCU 2003-2004 de David Miguel Combarros y "El rumor de una Historia" de Cora Librán


V PREMIO LITERARIO OCU Curso 2003-2004

El Primer Premio del V Concurso “El Pequeño Consumidor” (dotado con Trofeo y 1.200 € en material educativo) en su Categoría 2ª (para alumnos de 3º de ESO a 1º de Bachillerato) ha recaído en el trabajo "Consejo de familia" de David Miguel Combarros, del Colegio San Ignacio de Ponferrada, León.

Accésits (dotados con Placa y 300 € en material educativo) a Por una ley… de David Nava Fernández, del Colegio École, de Lugo de Llanera (Oviedo), en la 1ª Categoría; y a "El rumor de una historia" de Cora Librán López, del Colegio San Ignacio de Ponferrada, León, en la 2ª categoría.

En Madrid, a 4 de mayo de 2004 Ver Fallo Completo del Concurso


"CONSEJO DE FAMILIA"

No era la primera vez que teníamos una reunión como esta en casa, pero desde luego el consejo de hoy iba a ser largo y discutido, y aunque me interesaba mucho, era un fastidio, porque había quedado con los compañeros para salir. Era final de curso. Desde que a mi padre le había dado por lo del consenso, debíamos ser la casa más democrática de España, y pensar que todo había empezado porque yo pedí que me compraran un nuevo ordenador, ahora que lo recuerdo...

Papá, necesito un ordenador nuevo- le dije- este ya no me vale para los nuevos juegos que están saliendo
Mira, Juan, ya tienes un ordenador y ni siquiera tiene dos años- me contestó pausadamente.
¡Jo! papá, enróllate- le dije.
El ordenador es para trabajar y no para jugar. Este es suficiente.- me dijo él. Si a Manuel le vale, a ti, también.
Pero es que mi hermano es un aburrido, sólo lo usa para trabajar y chatear- le respondí un poco enfadado.
¡Juan!, se acabo la discusión- gritó él.
Si te lo hubiera pedido Manuel, seguro que le decías que sí. Y con un portazo salí de la habitación.


Es igual. al día siguiente volvería a empezar otra vez. Ahora que le había pedido lo caro, no creo que me costara mucho conseguir la cámara digital. Ya llevábamos un montón de meses detrás de ella, y la idea había partido de mi padre, así que no creo que hubiera problemas, para la excursión ya la tendría podría llevarla.


Mi padre me despertó pronto a la mañana siguiente y todavía no acababa de salir de la ducha cuando ya estaba mandándome poner la mesa.

Juan, ¿terminaste de poner la mesa?- me dijo.

Acabé de poner la mesa mientras mi hermano entraba y se sentaba a desayunar. Le dije

Oye, Manuel, ¿sabes que papá nos va a comprar un ordenador nuevo?
Juan, ya te dije ayer que no te lo iba a comprar- me reprendió él.
Hombre, no te pases, aún sirve el que tenemos- dijo mi hermano.
No, si ya sabia yo que te pondrías de su parte- le contesté.
Yo no me pongo de parte de nadie- contestó mi hermano. Es bastante bueno el que tenemos,¿qué más quieres ahora?
No te das cuenta de que los juegos nuevos no me funcionan, van demasiado lentos- le dije
Pero ya tienes dos consolas para eso, - dijo mi padre. No necesitas un ordenador para jugar.

Mi madre acababa de entrar en la cocina con Isabel.

Déjate de tonterías- dijo ella. Hay cosas más importantes en las que gastar el dinero que en comprarte un ordenador, y ahora terminad el desayuno y todos a clase.


Mi hermana Isabel se moría de risa. Cuando mi madre ponía cara de sargento, ya se sabia, discusión acabada.

De camino al cole, le conté a Jorge lo que había pasado y me llevé una sorpresa cuando me dijo que él ya tenía la cámara de fotos nueva. Sus padres habían ido el día anterior al hiper a comprar y vieron que estaba de oferta. Qué suerte tiene Jorge, como es hijo único le compran lo que quiere. Jorge me dijo que por la tarde, al salir de clase, iríamos a probarla. Se moría de ganas de que llegaran las cinco, y yo tenía ganas de ver cómo funcionaba, esta no era muy cara y quizás me la compraran. Era más barata que la que habíamos visto mi padre y yo. Él dijo que no podíamos permitirnos gastar tanto dinero en una cámara, y en eso quizás lleve razón, Manuel en la universidad, yo en bachiller y mi hermana en tercero de la ESO, ya eran muchos gastos. Pero la de Jorge no era muy cara y quizás ... Ya lo hablaríamos por la noche...


Vaya bronca que se ha montado con la historia de la cámara, si lo sé no cuento nada; a mi madre los ciento veinticinco euros le parecieron muy bien, era suficiente; pero mi padre quería algo un poco mejor y mi hermano que tuviera más memoria, mi hermana la quería más pequeña. Total que, cualquiera decía nada, sin cámara y con trabajo extra, gracias a la idea que mi padre tuvo para zanjar la discusión: “ EL CONSEJO FAMILIAR”; cada uno tenía que buscar información sobre las cámaras y ver cuál era la mejor opción y el próximo fin de semana decidiríamos cuál íbamos a comprar...


Cuatro días recogiendo folletos por las tiendas, comparando precios, preguntando a los amigos que ya tenían. Y después de todo eso una como la de Jorge no me parecía una mala opción; mañana lo comentaríamos en casa, pero de las siete que había visto, la de mi amigo, la mejor, seguro.

Son las diez de la noche. Toca consejo. Mi madre está encantada, nos ha propuesto un consejo después de cada comida, por lo rápido que todo ha quedado recogido¡Anda, que no tiene gracia!


Realmente el ambiente parece de lo más serio, mi hermana sentada muy tiesa con un montón de hojas delante. No sé qué serán. Mi hermano viene con una carpeta debajo del brazo; creo que lo mío va a ser lo mejor, al menos tengo folletos para que vean cómo es; mi padre muy en su papel a la cabecera de la mesa. Sólo falta mamá.
Ahí llega con unas revistas en las manos, ¿para que serán?


Por turnos empezamos a exponer la información que hemos conseguido. Las revistas de mi madre eran sobre fotografía digital y según eso su elección era la que habíamos visto mi padre y yo . Inconveniente, el precio. Es mi turno, les enseño todos los folletos que he ido recogiendo y les cuento lo bien que funciona la de Jorge. Está muy bien, de momento es la mejor opción, a ver qué traen mis hermanos.

Isabel empezó a estirar sus papeles dijo que había entrado en la página web de la OCU (cómo va a encontrar información así), y que ha encontrado un análisis completo de cámaras de fotos, frente a mis cuatro folletos ella tiene más de 100 cámaras con todas sus características, precios, funciones... todo lo que necesitábamos. Caray con la niña, y parecía tonta, quién me iba a decir que con el ordenador que yo quería cambiar, mi hermana consiguiera tanta información.

¿Por qué se reirá mi hermano? ¡Ala! él tiene la misma información que mi hermana. Mi padre se está riendo, parece que me estoy perdiendo algo. Ya entiendo. Él tiene una revista de la Organización en la que hablan de cámaras.

Después de leer lo que mis hermanos habían encontrado, estamos todos de acuerdo con una de las cámaras que la OCU recomendaba como compra maestra; fantástico tenemos cámara.

Me pica la curiosidad por saber algo más de esa Organización porque lo que más me sorprende es que siempre había visto esas revistas por casa de mi padrino, que, por lo visto, es socio de la OCU. Siempre había pensado que eso sólo era publicidad y que no servía para nada, ¡qué equivocado estaba! Ahora, me doy cuenta de que me podía haber ayudado un poco más y que gracias a sus pruebas hemos podido elegir con más facilidad.


Mis hermanos me han dicho que también te asesoraban si te sale algo mal para saber como reclamar y con quién hablar. Prometo enterarme mejor del papel que juegan ayudándonos a todos.

... El consejo de hoy si es para comprar un ordenador, pero esta vez sí que tengo yo la información de la OCU y ahora, todos estamos de acuerdo en que antes de comprar algo siempre miramos los folletos y revistas y nos aseguramos bien, ya que ahora mi padre se ha hecho socio y suscritor de la revista, y comprobamos todo antes de comprarlo.

Por cierto, la cámara salió muy bien y la excursión fue genial, no hay más que ver las fotos, la de Jorge falló demasiado pronto.

Autor: David Miguel Combarros Méndez - 4º ESO A


"EL RUMOR DE UNA HISTORIA"

Ha llegado a mis oídos el rumor de una historia.
Dicen que es hermosa, más hermosa que un atardecer teñido de malva.
Cuentan también, que es real, que cobró vida porque alguien lo deseó con todo su corazón.

Dicen y comentan que se llamaba Tierra.
Que al principio solo era en sí, tierra, tierra seca y resquebrajada, rota por la sequedad.
Que era amarilla y marrón, fea a los ojos de cualquiera que la viera.
Pero después, ocurrió que el agua brotaba del suelo, que germinaban las plantas, y la vida entonces, comenzó.
Al principio eran unos seres diminutos y frágiles. Pero la vida fue propicia y como todo ser vivo evolucionó.
La evolución y los cambios del cielo y de la Tierra. Un puñado de vida fue extendida por la tierra, creciendo aquí y allá para ser pequeña al principio, para morir grandiosa y eterna al final.

Después le fue dotada la inteligencia y entonces, una revolución de acontecimientos se sucedieron, unos tras otros en las edades del mundo.
Algunos sospechan que el hombre apareció cuando la Tierra ya era madura y se había estabilizado.

Que los primeros hombres comían lo que daba la tierra y aprendieron a dominar las bestias que en ella había, para ser de todas su supremo amo.
Continuó entonces la vida y el tiempo corrió sin esperar a nadie, para dar a la historia un nombre y un destino inevitable.
Nacieron entonces las grandes civilizaciones con grandiosos hombres y entonces, fue entonces, cuando la avaricia llenó el corazón del mundo.
Nadie sabe porqué ni cómo.

Quizás fue un descuido del plan trazado al principio por no prever que el corazón del mundo es frágil y ansía por encima de todo el poder.
La inteligencia humana fue probada, una vez tras otra, para comprobar entonces que no tiene limites. Que cada día, cada año, cada edad que pasaba la inteligencia de los hombres se sobrepasaba para incredulidad de todos aquellos que la observamos inmóviles.
Algunos previeron una mala combinación entre la avaricia y la inteligencia. Faltaba entonces el poder, pero no tardaría en llegar.
Fueron inventadas las monedas, de brillos preciosos a la luz del sol y de la luna y fueron codiciadas y elevadas a lo más alto de los deseos del mundo.
El dinero se fue anteponiendo poco a poco, por delante de la vida, que no es eterna y aún nadie se ha dado cuenta.
Continuaron pasando las edades y entonces el mundo cambió muchas veces de pensamiento, forma y hombres.
Las hegemonías de los pueblos se basaban en el poder y el dinero, la inteligencia también influía, así, quien tenía poder y dinero podía conseguir fácilmente la inteligencia de otros.
Mas el mundo aprendió que el poder y el dinero corroen, y entonces los hombres se fragmentaron una y otra vez para huir del poder. Pero las alianzas fueron firmadas de nuevo, los hombres volvieron a cometer los mismos errores una y otra vez.

Así, lleva siglos la humanidad. Volviendo al eterno retorno de una sociedad que lucha por la justicia y la igualdad, y cuando se ha derramado demasiada sangre y el poder llega a manos de quienes han emprendido la revuelta, el mundo vuelve a ser avaro y codicioso, para caer de nuevo en el error.

Esta es la historia que ha llegado a mis oídos. Es hermosa y terrible como la mar encabritada en una tormenta de verano.
Esta es la vida y la historia que le ha tocado vivir al hombre. Es la historia que se ha escrito y se sigue escribiendo en las arcas de la memoria de un pueblo, que navega sin descanso hacia un destino, para todos, inevitable.

En siglos venideros podrán decir de mi que “vivió en un tiempo de expansión y crecimiento, un tiempo de esplendor para el mundo”, y que “quizás fue afortunada por vivir en él”
A mí me ha tocado vivir una época en la que el mundo corre sin descanso, los inventos se suceden y la Luna ya ha sido conquistada.
El ajetreo de la sociedad mueve el mundo sin descanso, sin parada.
Los pensamientos de los hombres, de nuevo, han cambiado, su casa y su mundo también.
Sin embargo, el carácter de la gente sigue vigente en nuestros días.
Las personas se pintan buenas y amables con los demás y pintan junto a ellas a una justicia, para muchos, invisible.
Pintan y pintan, ideas y sucesos en un gran cuadro que a todos nosotros nos resulta mentira, pues la avaricia y el ansia de poder no son indiferentes en nuestra sociedad.

Vivimos un tiempo que está plagado de grandes cosas, grandes países, grandes hombres, grandes cantidades de kilómetros y kilómetros de cable eléctrico que cubren las ciudades del mundo para unirlo y separarlo a la vez.
Estos cables son inmejorables conductores de energía e información, una información que llega a nuestros oídos y a nuestros ojos como una mentira gigantesca, conocida y aceptada, como lo es la muerte, por todos.
Dejamos antaño el poder en manos de algunos que decían saberlo manejar y que lo aceptaron entre inclinaciones de cabeza y miradas furtivas.
Lo dejamos antaño y ahora vivimos las consecuencias de repartir el dinero y el poder entre pocas personas en las que nació el ansia de poder tener más.

Hoy, somos engañados, lo sabemos y nos quedamos inmóviles con la vista hacia otro lado, para no ver como, poco a poco, la cuerda se ata más y más fuerte alrededor de nuestras manos.
Fue en los grandes imperios donde el pueblo estaba oprimido.
Es hoy, por el mercado, las multinacionales y por las grandes empresas, por quienes somos nosotros oprimidos, exprimidos y estafados.
Fueron antaño los caballeros medievales quienes impartían justicia en el mundo.
Y son hoy, las organizaciones las que protegen a los consumidores y a la gente de a pie.
Las campañas publicistas son engañosas y a veces las estafas, de proporciones gigantescas.

Son, hoy en día, muchas las formas en que se nos engaña.
En una llamada de teléfono, en la compra de un frigorífico, en cualquier cosa nos pueden engañar. Y todo, por unas simples monedas, que ya no son monedas, ni incluso papeles de colorines, son cifras en pantallas de ordenador.
Son cifras y más cifras de millones y millones, de cualquier moneda de cambio.

¿Y qué hacemos nosotros? Nada, porque no podemos hacer nada.
Somos víctimas de la publicidad, de los anuncios engañosos, de los precios bajos y de las gangas.
Somos víctimas y lo sabemos, pero no hacemos nada porque no podemos.
Son organizaciones como la OCU, las que se encargan de denunciar estas estafas y engaños.
Son ellas las que nos alertan de los peligros de las estafas. Son ellas las que nos recomiendan qué hacer ante una determinada situación.
Son ellas las que dan la cara por nosotros para hacer que nuestras quejas se oigan bien alto.

Nos son desconocidas la mayoría de las siglas que vemos diariamente, mas no por ello, no es reconocido su trabajo.
Quizás, nosotros solo conocemos a esta organización de oída, cuando viendo el Telediario oímos decir a Susana Griso:

“Y hoy, la Organización del Consumidor ha hecho una advertencia a…., por incumplir la oferta que había ofrecido por sus servicios de….”

Y es, solo en estas ocasiones, cuando oímos algo de ella. Y es entonces, cuando pensamos, “Por lo menos hay alguien que se preocupe”

Hoy, siglo XXI, vivimos una época en la que las compras, las rebajas y los grandes almacenes están a la orden del día.
Podríamos clasificar nuestro mundo como una compra-venta de absolutamente todo.
Esta característica de nuestro tiempo, ha hecho que la sociedad esté afectada por unos abusos por parte del mercado, que provocan grandes robos y engaños con el único fin de tener más y más.
Estos hechos crecerían día a día muchísimo, si organizaciones como la OCU no defendieran nuestros intereses y nos protegieran.

Es el dinero nuestro eje de vida, siempre lo ha sido y siempre lo será.
No podemos negar esto, pues sería negar todo lo dicho.
Si no existiera el dinero, quizás retrocederíamos siglos en nuestra historia. El dinero en nuestra sociedad ha sido y seguirá siendo una cruz y una bendición.
Pero, quizás, no esto una excusa para aprovecharse.

La OCU existe por y para el pueblo, y ésta no dejará nunca de luchar, como no dejó nunca Don Quijote de luchar por su amada Dulcinea.
Y puede, quizás, llegar un momento en el que la OCU, como Don Quijote, recapacite y ya no vea gigantes en molinos.
Pero, es que hoy, los molinos sí son gigantes disfrazados.

…Ha llegado a mis oídos el rumor de una historia. Dicen que es real, como un amanecer frío y gris de invierno.
Cuentan también…

Autora: Cora Librán López - 3º ESO

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