Entrevista-Perfil: Esteban Fernández Fernández

 
Entrevistas Publicadas:
 
D. Carlos López Riesco
D. César Gavela
D. Javier Alvarez Rubio
D. Gerardo Sal Moldes
 
 


Colegio Diocesano San Ignacio

  Esteban Fernández Fernández (Villaseca, 1947) estudió en San Ignacio desde 3º de bachillerato hasta Preu, por lo que estuvo en el centro desde principios de los 60 hasta mediados de los 60. Hablar de San Ignacio para él es hablar de su adolescencia y sus años de bachiller. Aunque confiesa que nunca lo ha echado mucho de menos, salvo los primeros meses en la facultad (¡era todo tan distinto!), sí confiesa que siempre lo tendrá en el recuerdo (si las neuronas averiadas lo permiten) porque el cole es como la primera novia, que nunca se olvida.

Un Lema: “Homo sum, nihil humanum alienum a me puto.”


¿Cómo era el Colegio Diocesano San Ignacio en el que usted pasó una parte de su adolescencia?

Pequeño, propiciaba la camaradería.

¿Qué es lo que más resaltaría del colegio en aquella época?

La buena relación entre todos

¿Cómo era la relación con los profesores?

Como acabo de decir, era buena, aunque nosotros a algunos los veíamos un poco distantes.

¿Cómo pasaba los recreos?

Al principio jugando a cualquier cosa en el patio; al ir pasando los años, charlando, gastando bromas, etc.

Cuando usted entra en el colegio todavía no era un centro mixto. Eso le daba otra forma de vida a los colegios de la época que hoy se les haría extraña a los alumnos. ¿Cómo se vivía esa situación y qué opinión le merece esa separación?

No se nos hacía especialmente extraña porque siempre la habíamos vivido así en la escuela, desde los 6 ó 7 años; luego en el bachillerato estaba nuestro colegio y La Sindical (el nuestro era mucho mejor), los dos para chicos, y para chicas los de las monjas; el Instituto lo veíamos como un mundo aparte. A pesar de ello, creo recordar que alguna vez, en los últimos cursos, solicitamos al rector (era D. Tirso) que el cole se hiciera mixto, porque en breve tendríamos que ir a la universidad y allí conviviríamos con chicas en clase. Él se negó, no sé si por convencimiento o por imposición.

¿Recuerda alguna rivalidad con algún otro colegio o instituto?

Pues claro, deportiva con el “Gil y Carrasco” y con La Sindical.

¿Y con los colegios de monjas?

No, aunque nos sentíamos algo orgullosos si en la reválida sacábamos mejores notas que ellas.

Muchas personas ya tienen claro lo que quieren ser de mayores. ¿Es éste su caso?

Creo que sí, me parece que tenía una cierta intención de ser profe.

¿Qué nos podría resaltar sobre su trabajo actual?

Como estoy jubilado, no puedo opinar

¿Qué aconsejaría a los actuales alumnos del cole que están es esa disyuntiva de elegir una carrera, profesión…?

Aunque tengan bastante claro lo que quieren elegir, que no cierren opciones.

¿Cómo se ve ahora, en el siglo XXI con las nueves tecnologías, los medios con los que se contaba en el colegio en aquellos años?

Como casi inexistentes: un laboratorio, algunos retroproyectores...Pero no hay que olvidar que por entonces empezábamos a ser un país en vías de desarrollo.

¿Cómo se divertía en aquella época?

Si el tiempo y el trabajo lo permitían, practicando algún deporte; cine el fin de semana, alguna escapada al Castro o al pantano de Bárcena..., y la lectura. En vacaciones, en el pueblo, disfrutaba como un enano: partida de cartas después de comer y cenar, fútbol, paseos por monte o baños en el río... y lectura. Siempre he sido (lo soy) un lector incombustible.

¿Nota mucho el cambio generacional?

He sido profesor y he estado en contacto continuo con jóvenes, así que el cambio, al ir viéndolo gradualmente, no lo noto mucho.

¿Mantiene relación con muchos antiguos alumnos? ¿Alguno en especial?

Sólo con uno; al terminar Preu estuve muchos años muy alejado de Ponferrada

¿Y con alguno de sus antiguos profesores?

Sólo he coincido con D. Adelino Pérez y con D. José Alonso, unos años en el “Gil y Carrasco”.

¿Qué le parece la idea de hacer una Asociación de antiguos alumnos? ¿Participaría de ella?, si es que sí, ¿cuál sería para usted el objetivo fundamental que dicha asociación debería tener? (alguna beca para alumnos con méritos y necesidades económicas, algún concurso literario, pictórico, musical etc, promocionado por la asociación, alguna reunión anual, participación con algún acto en la fiesta del colegio,………)

La idea me parece bien, pero, puesto que vivo tan lejos, la Asociación me quedaría bastante a desmano, salvo para algún chat.

El fotomatón

 

Lo esencial: Esteban Fernández Fernández nació en Villaseca el 28 de Agosto de 1947, está casado y es padre de 2 hijos. Estudié Filología Clásica en Oviedo y Salamanca desde el 65 al 70 y desde entonces he sido profesor de instituto en Madrid, Algeciras, Ponferrada y León, dando clase de latín y griego casi siempre, pero también de lengua y literatura españolas, historia del arte, informática.... Los últimos 4 años ya no di clase, era encargado provincial de varios programas informáticos de gestión de centros. En 2003 me jubilaron por incapacidad absoluta, secuela de la tropelía de una moto.


Estuve San Ignacio: De 1960 a 1965


Mi mejor recuerdo: Una acampada de fin de semana en La Barosa y unos días de ejercicios espirituales en el poblado que Endesa tenía en el pantano.


El profesor del que mejor recuerdo guardo: D. Ceferino, por su sentido del humor


Y del que no quiero acordarme: Ninguno, a no ser que lo haya olvidado ya


Mi equipo de fútbol: El Barça y el Athletic


Disfruto viendo este deporte: Balonmano, y básquet NBA.


Para practicar prefiero: No puedo practicar ninguno


Mi canción es: ¿Una sola? Eso me es imposible: “La casa del Sol naciente”, “Guitar tango”, “Noche de relámpagos”, “Yesterday”, “Los sonidos del silencio”, “California dreamin”, “Nessun dorma”, “Ave, formosissima”, “La paloma”,“Noches de blanco satén”, “19 días y 500 noches”..

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Mi película favorita: Lo mismo que antes: ¿cómo una sola?: 2001, Cabaret, Grupo salvaje, La fiera de mi niña, Iván el Terrible, La caza del Octubre Rojo, Gladiator...


El libro del que nunca prescindiría: ¡Qué manía con la unidad!: “Cien años de soledad” y las obras completas de Catulo en la edición de Alma Mater


Un programa de televisión: Los documentales


He dormido a mis hijos con: Meciéndolos, y, si no quedaba otro remedio, cantando; dada mi voz, sospecho que más que sueño les debía producir pesadillas.


Disfruto como un niño con: Ya no recuerdo muy bien cómo era eso, pero me olvido de todo cuando intento hacer algo de programación informática


Una desilusión confesable: La llamada “transición a la democracia”


Mi mayor ilusión: Que a nivel mundial se cumpla un acuerdo para preservar el equilibrio con la naturaleza


Una manía: Que yo me dé cuenta, la puntualidad y el orden; sin duda tendré otras, porque después de 30 años de docencia....


En las personas, lo que más valoro es: La sinceridad


No me gusta de las personas: La intolerancia


En una cena para dos pediría: Ensalada y parrillada de carne o pescado


Un vino: Señorío de Valdés, Anna de Codorníu


Un deseo: Correr con normalidad otra vez


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