Nació
en Ponferrada el 26 de enero de 1963. Comenzó sus estudios primarios
en las entonces conocidas como Escuelas Nacionales, hoy Colegio Público
Navaliegos. En el curso1973-74 llegó a San Ignacio donde estudió
hasta terminar C.O.U. en el curso 1980-81. Se licenció en Derecho por
la Universidad de León en 1986. Cursó estudios de postgrado en
la Universidad de Zaragoza y en la Escuela de Práctica Jurídica
de la Universidad Complutense. Es Abogado ejerciente desde 1988. Desde 2000
es Secretario de la Delegación del Colegio de Abogados en Ponferrada.
En la actualidad también ejerce la docencia como profesor del Centro
Mercurio de Ponferrada. Está casado y tiene dos hijos.
Su Lema: No sigo
ningún lema en concreto. Simplemente procuro llevarme bien
con mi conciencia.
¿Cómo
era el Colegio Diocesano San Ignacio en el que usted pasó una parte de
su adolescencia?
Lo recuerdo como
un lugar razonablemente liberal, aunque sin perder lógicamente su identidad
de colegio católico.
¿Qué
es lo que más resaltaría del colegio en aquella época?
Creo que había mucha creatividad. Recuerdo las revistas
del Colegio, los concursos literarios, las obras de teatro, las actuaciones
musicales… Y además estaban las actividades deportivas, especialmente
el fútbol, el atletismo y la halterofilia, de donde salieron auténticos
campeones a nivel nacional. También se jugaba mucho al baloncesto, que
llegó a ser mi deporte preferido.
¿Cómo era la relación con los profesores?
En general había una respetuosa distancia. Y como es
normal, con unos mejor que con otros, dependiendo de las personas y de las circunstancias.
¿Cómo influyó el colegio en su vida?
Influyó mucho, como es lógico, y creo que en
general fue influencia muy positiva.
¿Cómo eran los recreos?
Muy divertidos. Recuerdo que organizábamos ligas de
fútbol, con sus estadísticas y todo. Lo curioso es que las solíamos
jugar con una pelota de tenis.
Cuando usted entra en el colegio todavía no era
un centro mixto. Eso le daba otra forma de vida a los colegios de la época
que hoy se les haría extraña a los alumnos. ¿Cómo
se vivía esa situación y qué opinión le merece esa
separación?
No me llamaba la atención, porque en aquella época
las cosas eran así. Recuerdo que incluso en los colegios públicos,
que eran mixtos, había clases sólo para niñas y sólo
para niños. Así que no era novedad.
¿Recuerda alguna rivalidad con algún otro
colegio o instituto?
No, nunca tuve conciencia de que la hubiera. De hecho yo tenía
muy buenos amigos en el Instituto Alvaro de Mendaña y solía ir
allí a jugar al baloncesto con ellos al salir de clase por la tarde.
Muchas personas ya tienen claro lo que quieren ser de mayores.
¿Es éste su caso?
No. Es más, creo que aun hoy no podría asegurar
qué es lo que quiero ser “de mayor”. Me parece la postura más
respetuosa con esta vida que todos sabemos que da tantas vueltas.
¿Qué nos podría resaltar sobre su
trabajo actual?
Como abogado procuro ayudar a garantizar el derecho fundamental
a la defensa que tiene todo ciudadano de un nación democrática.
Y en cuanto a la docencia, creo que es una de las actividades más gratificantes
a las que se puede dedicar una persona.
¿Qué aconsejaría a los actuales alumnos
del cole que están es esa disyuntiva de elegir una carrera, profesión…?
Si pueden elegir, que elijan de acuerdo con su vocación;
pero que no olviden nunca que ninguna vocación suple el enorme esfuerzo
que supone formarse, y que la formación ha de ser continua y que no termina
con la obtención de un título.
¿Cómo se ve ahora, en el siglo XXI con las
nuevas tecnologías, los medios con los que se contaba en el colegio en
aquellos años?
Bueno, en ese sentido el cambio ha sido formidable. En mi época
aun vivíamos en la cultura de la multicopista y como mucho de las primeras
fotocopias. Los ordenadores aun se llamaban computadoras, y sólo conocíamos
las que salían en las películas de ciencia ficción.
¿Cómo se divertía en aquella época?
Haciendo deporte, baloncesto sobre todo, y saliendo con mis
amigos. Nada fuera de lo común.
¿Nota mucho el cambio generacional?
En lo sustancial, no. Creo que los niños, los adolescentes
y los jóvenes siguen reproduciendo los patrones propios de su edad. Pero
en lo circunstancial (modas, ideas, costumbre, etc.) sí, el cambio es
enorme y salta a la vista.
¿Mantiene relación con muchos antiguos alumnos?
¿Alguno en especial?
Sí, especialmente con todos aquellos antiguos alumnos,
que son muchos, que se dedican a la abogacía o a profesiones afines.
¿Y con alguno de sus antiguos profesores?
Hace pocos meses tuvimos la suerte de que D. Leonardo aceptara
dirigir la función benéfica de Navidad organizada por el Colegio
de Abogados en Ponferrada en la que tuve el honor de participar. Además
San Ignacio nos cedió generosamente sus instalaciones para ensayar lo
cual me permitió volver a encontrarme con algunos de mis antiguos profesores,
que hacía tiempo que no veía. Con otros he coincidido más
veces durante estos últimos años, y siempre el trato ha sido muy
cordial.
¿Qué le parece la idea de hacer una Asociación
de antiguos alumnos? ¿Participaría de ella?, si es que sí,
¿cuál sería para usted el objetivo fundamental que dicha
asociación debería tener? (alguna beca para alumnos con méritos
y necesidades económicas, algún concurso literario, pictórico,
musical etc, promocionado por la asociación, alguna reunión anual,
participación con algún acto en la fiesta del colegio,………)
Me parece una buena idea y participaría con mucho gusto.
El primer objetivo creo que sería consolidarla como institución
y después ya se podrían acometer otros proyectos más concretos.
El fotomatón
Mi mejor recuerdo: Las obras de teatro que
hacíamos para el Día del Colegio.
El profesor del que mejor recuerdo guardo:
Recuerdo con mucho agrado a Don Cándido, el primer profesor que tuve
en S. Ignacio.
Y del que no quiero acordarme: No me acuerdo.
Mi equipo de fútbol: El Barça.
Disfruto viendo este deporte: Fútbol,
pero según y cuándo, porque el fútbol ya no es lo que era.
Para practicar prefiero: Baloncesto.
Mi canción es: “I Will Survive”, de
Gloria Gaynor.
Mi película favorita: “Matrix” (la primera
parte)
El libro del que nunca prescindiría:
“La Regenta” de Clarín.
Un programa de televisión: “Redes”
Disfruto como un niño con: Mi ordenador.
Una desilusión confesable: No recuerdo
ninguna… confesable.
Mi mayor ilusión: Educar a mis hijos.
Una manía: El orden.
En las personas, lo que más valoro es:
La honestidad y el buen humor.
No me gusta de las personas: Que falten a su
palabra.
En una cena para dos pediría: Endivias
al roquefort, lubina al horno, y sorbete de limón.
Un vino: Gitian Godello del 99.
Un deseo: Sensatez para no convertir las molestias
en problemas y ánimo para transformar los problemas en molestias.
SENTENCIAS
Aquellos que nunca se retractan de sus opiniones se aman a ellos mismos más que a la verdad. - J. Joubert
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